Posteado por: elsamo32 | septiembre 28, 2009

La NASA encuentra agua en la Luna

La superficie de la Luna, que hasta ahora se consideraba un cuerpo totalmente árido, en realidad contiene finas capas de agua. Éste es el sorprendente hallazgo que acaba de revelar un estudio, difundido hoy por la revista Science, basado en observaciones de instrumentos de la NASA a bordo de la sonda india Chandrayaan-1. Aunque la cantidad de agua encontrada es escasa, el hallazgo podría ser útil en caso de nuevos viajes tripulados a la Luna.
Hace 40 años, cuando los astronautas de las misiones Apolo de la NASA trajeron piedras lunares, las pusieron en cajas que tenían filtraciones. Esto llevó a los científicos a creer que el aire terrestre había contaminado los contenedores y a descartar la idea de que pudiera haber agua en el satélite natural.
Sin embargo, Larry Taylor, de la Universidad de Tennessee, señala en el estudio que las últimas pruebas y experimentos científicos han indicado que esa suposición era errónea. “Si tienes un metro cúbico de suelo lunar y pudieses estrujarlo obtendrías un litro de agua”, asegura el investigador.
“Nos equivocamos. Como había filtraciones en los contenedores supusimos que el agua provenía del aire terrestre”, explica. Taylor y su equipo científico usaron un instrumento de la NASA montado en la nave india para analizar la luz que refleja la superficie lunar con el fin de determinar sus materiales.

Interacción de moléculas

Ese instrumento detectó longitudes de onda que indicarían un enlace químico entre dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno para formar la molécula de agua (H20). Según el estudio, en la Luna existirían dos tipos de agua: exógeno, proveniente de objetos externos como meteoritos o cometas que han hecho impacto en la superficie, o endógena, es decir, proveniente de su interior.
“Cuando decimos que hay agua en la Luna, no hablamos de lagos y océanos, ni siquiera de charcos. Agua en la luna significa moléculas de agua e hidróxilo (hidrógeno y oxígeno) que interactúan con moléculas de polvo y roca específicamente en las capas superiores de la superficie”, explica Carle Pieters, de la Universidad de Brown.
Taylor y su equipo científico señalan que es muy posible que el agua que se ha detectado en la Luna tenga su origen en la interacción del suelo lunar con vientos solares, cadenas de partículas que constantemente llegan desde el Sol. La radiación espacial inicia una reacción química en la que los átomos de oxígeno del suelo adquieren un núcleo de hidrógeno para crear moléculas de agua y moléculas simples de hidrógeno y oxígeno (OH).
La presencia de agua en la Luna podría facilitar la creación de una base en el satélite terrestre, sobre todo si los astronautas pudieran extraerla calentando la superficie. Además, también podría servir como fuente de oxígeno para obtener aire respirable.

Hallazgo en el planeta rojo

Además, en otra investigación que también ha difundido hoy la NASA, se han encontrado nuevos indicios de agua en Marte. Los instrumentos y cámaras de la sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) indican que en cráteres de meteoritos entre el polo norte y el ecuador marciano podría haber bajo su superficie agua que es en un 99% pura, señaló uno de los estudios.
“Sabíamos que había agua bajo la superficie en las latitudes altas de Marte, pero ésta se extiende mucho más cerca del ecuador que lo que se creía“, indicó Shane Byrne, científico de la Universidad de Arizona.
Byrne, encargado de la cámara de alta resolución instalada en MRO, indicó que “el otro descubrimiento sorprendente es la pureza del hielo expuesto en los cráteres causados por el impacto de los meteoritos”.
El científico explicó que debido a que el agua se acumula bajo la superficie se pensó que ésta sería una mezcla de polvo y líquido. “Pero pudimos determinar, dado el tiempo que tardó el hielo en desaparecer, que la mezcla es de un 1% de polvo y un 99% de hielo“, indicó.
Posteado por: elsamo32 | septiembre 6, 2009

Más de 6.830 millones de habitantes, ¿somos demasiados?

Diversos analistas creen que el planeta no puede albergar a tanta gente, mientras otros centran el debate en el acceso a los recursos

Unos 6.830 millones de personas en la actualidad, 7.000 millones dentro de dos años, 9.000 millones en 2050. ¿Puede acoger el planeta a toda esta población? Un grupo de influyentes expertos ha manifestado en fechas recientes que no y, por ello, defienden el control de la natalidad. Otros expertos creen que el problema no es la cantidad total de personas o el número de descendientes, sino cómo se consumen y reparten los recursos naturales.

Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

El ritmo de crecimiento poblacional de las últimas décadas es el más alto de la historia. Si en 1999 la ONU cifraba la población mundial en 6.000 millones de personas, en la actualidad se mueve ya por los 6.830 millones, según la organización Optimum Population Trust (OPT). Para 2011, se podrían alcanzar los 7.000 millones, según el Population Reference Bureau, un organismo especializado en proyecciones demográficas. De seguir esta tendencia, a mitad de siglo se llegaría a los 9.000 millones.

Estas cifras son concluyentes: la humanidad supera los límites del planeta. Ésta es la opinión, dada a conocer hace poco, de varios renombrados expertos, como el naturalista y último Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, David Attenborough; la asesora científica del Gobierno de EE.UU. Nina Fedoroff; o el asesor para temas medioambientales del Gobierno británico Jonathon Porritt.

Cada niño en EE.UU. emite 5,7 veces más CO2 de promedio que sus padres

Una medida básica para contrarrestar esta situación sería, según estos expertos, el control poblacional. Attenborough, que forma parte de la organización OPT, y Porritt, reivindican que las parejas de Reino Unido no tengan más de dos hijos para evitar la destrucción del medio ambiente. En Francia, Corinne Maier, autora del libro “Basta de niños: 40 razones para no tenerlos”, ha generado polémica al señalar el elevado impacto ambiental de los pequeños.

Paul A. Murtaugh y Michael G. Schlax, del departamento de Estadística de la Universidad del Estado de Oregón, ofrecen datos que avalan esta afirmación. Los dos investigadores publicaban el año pasado un artículo sobre el efecto de la reproducción humana en la huella de carbono: cada niño en EE.UU. emite 5,7 veces más dióxido de carbono (CO2) de promedio que sus padres.

En España, el paleontólogo y codirector de las excavaciones de Atapuerca, Eudald Carbonell, ha asegurado que, desde el punto de vista evolutivo, la especie humana se dirige a un “colapso irremediable”. Carbonell matiza que la humanidad no se extinguirá, sino que perderá un 15% de sus componentes, ya que no hay conciencia de especie.

El autor de la teoría Gaia, James Lovelock, es más drástico que Carbonell. Afirma que si el cambio climático logra subir cuatro grados la temperatura mundial, la falta de alimentos provocará la muerte al 90% de la humanidad.

Un problema de desequilibrios

El debate no es nuevo. En el siglo XVIII, el economista Thomas Malthus vaticinó el agotamiento de los recursos naturales por el aumento de la población europea. En 1891, el geógrafo alemán Ernst Georg Ravenstein indicaba los 6.000 millones de personas como el límite que la Tierra podría soportar. En 1968, Paul Ehrlich, autor del libro “La bomba de población”, reducía esta cifra hasta los 3.700 millones. Ehrlich predecía para las décadas posteriores la muerte de cientos de millones de personas.

Pero la población ha crecido a pesar de estos vaticinios. Un grupo de expertos sostiene que el problema no es éste, sino la forma de gestionar y repartir los recursos naturales. Los estudios de huella ecológica reflejan un gran desequilibrio mundial: el 20% de la población consume el 80% de los recursos del planeta. EE.UU. es el mayor importador y consumidor de energía y materias primas del mundo: un estadounidense medio consume 32 veces más energía y materias primas que un ciudadano de Liberia. El estudio de Murtaugh y Schlax también señala estas diferencias en el caso de los niños: un bebé nacido en China tiene un impacto ambiental cinco veces menor que un bebé nacido en EE.UU.

Algunos investigadores recuerdan que la explosión de la natalidad se produce en los países en desarrollo. Y viceversa: los países más avanzados tienden a tener menos hijos. Por ello, razonan, las políticas de desarrollo económico, y no las de control de la población, serían la clave. Otros destacan que la crisis económica actual desanima a la población a tener hijos. El Instituto Cornell de Medicina Reproductiva en Nueva York afirma haber incrementado en un 48% las consultas de vasectomías durante el pasado año.

La ONG estadounidense Earth Policy Institute ha detectado el incremento de los conflictos en diversas partes del mundo al descender el acceso a los recursos naturales. Su conclusión: un reparto no igualitario de estos recursos genera tensiones que se agravarán si no se hace nada por evitarlo. Para salvar a la humanidad, proponen un plan que incluye la erradicación de la pobreza, la estabilización de la población, la protección y restauración de suelos, bosques, pastizales, la pesca y la conservación de la diversidad biológica del planeta.

El objetivo que aúna a todos estos especialistas para garantizar el futuro de la humanidad y del resto de seres vivos es la sostenibilidad. En 2007, un informe del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), “Geo-4”, afirmaba que si no se asume un verdadero desarrollo sostenible, la sexta extinción masiva de especies se producirá de manera progresiva hasta 2050.

Pero ni siquiera en este asunto hay unanimidad. El decrecimiento, una corriente de pensamiento nacida en los años 70 del siglo pasado, cree que el desarrollo sostenible no es posible. Sus defensores abogan por una disminución regular de la producción económica hasta lograr el equilibrio con la naturaleza. La huella ecológica de la humanidad, sostienen, no puede ser nunca superior a la superficie útil del planeta.

Los países más poblados del mundo son, en este orden: China (1.300 millones de habitantes), India (1.160 millones), EE.UU. (306 millones), Indonesia (230 millones) y Brasil (191 millones). La población española llegó en 2008 a los 45,8 millones, según Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea (UE).

En 2050, el Population Reference Bureau estima que India alcanzará los 1.700 millones y superará a China, con 1.400 millones. EE.UU se mantendrá en el tercer puesto (439 millones).

Articulo extraido de la página de la Fundación Consumer Eroski

RAFAEL MÉNDEZ  –  Madrid

EL PAÍS  –  Sociedad – 21-05-2009

La Confederación Hidrográfica del Guadiana, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, planea encharcar artificialmente el parque nacional de Las Tablas de Daimiel con agua residual depurada de los pueblos de alrededor. Ese caudal, tratado antes de entrar al parque, permitiría mantener unas 900 hectáreas encharcadas, frente a las 16 actuales. Esta es una de las medidas del Plan de Restauración Gradual de las Tablas de Daimiel que científicos del CSIC han preparado para la confederación.

El informe, de 105 páginas, afirma que salvar el parque “merece la pena”, entre otras cosas, por ser “un recurso turístico de primera magnitud para Castilla-La Mancha” o “un yacimiento de empleo”. Con estas afirmaciones parece responder al informe de científicos de la Unesco que pedía desproteger el espacio si no se recuperaba. Los ecologistas critican más bien que la recuperación sea artificial, a base de llevar agua desde fuera en vez de centrarse en recuperar el acuífero que abastecía al parque.

Pero la confederación no lo ve así y encargó un estudio a científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para buscar soluciones a medio plazo que eviten la penosa situación mientras se pone en marcha el plan a largo plazo para recuperar el acuífero del subsuelo de Ciudad Real y que los pozos ilegales han sobreexplotado.

28 MILLONES


El informe concluye que con una inversión de 28,58 millones el parque podría mantener un aspecto decente, con unas 900 hectáreas de sus 1.600 anegadas gracias al uso de agua depurada. “Por su proximidad y volumen las más utilizables serían las de Daimiel, Villarrubia y Alcázar, las cuales ascienden a algo más de 10 hectómetros cúbicos al año”, señala el informe. Unos colectores llevarían ese agua a la entrada del parque, donde sería tratada para eliminar el fósforo y el nitrógeno. Estos pueblos beberán pronto agua del nuevo trasvase del Tajo.

Para inundar Las Tablas completamente harían falta 16 hectómetros, según el informe, elaborado por Miguel Álvarez Cobelas, del Instituto de Recursos Naturales, y Santos Cirujano, del Real Jardín Botánico, ambos del CSIC, en colaboración con la consultora Innovación Ambiental.

A los 10 hectómetros que aportarían las depuradoras se puede sumar el bombeo de agua del acuífero (otros 2 hectómetros). Ese bombeo se haría gracias a que Medio Ambiente ha comprado terrenos junto al parque que conllevan dotación de agua. Y, finalmente, está en estudio la construcción de una tubería que lleve el agua del trasvase del Tajo y evite las pérdidas. Actualmente, el trasvase se envía por el cauce del Cigüela, que suele estar tan seco que la mayoría del caudal se pierde por el camino (en 2007 sólo llegó el 15%).

Los científicos también propusieron tomar agua de los embalses del Vicario, Gasset o del de Torre de Abraham, opción que ha descartado la confederación porque afectaría al derecho sobre el agua de los regantes.

El plan de recuperación gradual se suma al plan especial del Alto Guadiana, que el presidente Zapatero y José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, anunciaron con una inversión de 3.000 millones de euros. Ese plan preveía para 2009 unos 100 millones de euros para comprar derechos de agua a los regantes y así ir reduciendo el volumen que sacan del acuífero. Sin embargo, la primera oferta sólo ha sido de 20 millones. La Junta considera que el Gobierno no cumple lo pactado. El Ejecutivo opina que para invertir lo previsto necesita un compromiso mayor a favor de la reconversión hacia cultivos que consuman menos agua.

El uso del agua depurada es sólo el penúltimo capítulo de una agonía que comenzó en 1956, con la “ley sobre saneamiento y colonización de los terrenos pantanosos próximos a los márgenes de los ríos Guadiana, Gigüela y Záncara”. El texto convertía “terrenos incultos de carácter pantanoso o encharcadizo” en regadíos. Así comenzó la desecación de La Mancha húmeda, la lenta muerte del acuífero 23, una balsa gigantesca que rebosaba por el suelo. El fenómeno no lo paró ni la declaración de las Tablas como parque nacional, en 1973. En sus lagunas confluían el agua salina del río Cigüela con la cristalina del acuífero 23. Y allí anidaban miles de aves.

Los cultivos (primero, cereal y luego maíz, que requiere más agua) redujeron el nivel del acuífero -ha perdido unos 3.000 hectómetros cúbicos- y acabaron con las Tablas. La primera vez que se secaron fue en 1995. Diez años después, se quedaron sin agua por segunda vez y quizá para siempre. Al menos hasta que la mano del hombre las encharque.

Posteado por: elsamo32 | mayo 13, 2009

LOS HUMANOS PRESIONAN LA EVOLUCIÓN

ALICIA RIVERA  –  Madrid

EL PAÍS  –  Futuro – 13-05-2009

“Hace 150 años, cuando Charles Darwin dio a conocer El origen de las especies, se empezó a construir el metro de Londres”, explica el biólogo Andrew Hendry. ¿Pero qué tienen que ver esos dos aniversarios? “Pues que una especie de mosquito normal, que vivía en la superficie, colonizó las obras del metro, se reprodujo en aislamiento en los túneles y se convirtió en una nueva especie que ya no es capaz de cruzarse con la de fuera, a la vez que Darwin presentaba su teoría de la evolución”. Hendry, 41 años, profesor de la Universidad McGill de Montreal (Canadá), investiga en ecoevolución las interacciones en la naturaleza entre la evolución y la ecología a corto plazo. “Los humanos provocamos cambios ambientales que influyen en la diversificación evolutiva”, resume. Él estudia salmones, aves específicas de las Galápagos y algunas especies más de peces, pero siempre con los cambios del medioambiente como referencia, incluido el climático. Recientemente ha estado en Madrid, invitado por la Obra Social de La Caixa, para dar una conferencia titulada ¿Puede la evolución salvar a las poblaciones y especies del cambio global?


Pregunta. ¿Cómo reaccionan las especies a los cambios en el medioambiente?

Respuesta. Pueden desplazarse a lugares más apropiados para vivir, lo que no requiere ningún tipo de adaptación -y tenemos muchas pruebas de desplazamientos así durante cambios climáticos anteriores-. Pero en muchos casos hay barreras, como ríos o montañas o carreteras, los organismos no se pueden desplazar y tienen que intentar adaptarse in situ, donde están. Lo hacen de dos formas: una es la respuesta del individuo con cambios de comportamiento, morfológicos o fisiológicos, la llamada plasticidad. Por ejemplo, los animales, si hace más calor, pueden adelantar su época de cría; la otra es genética, es decir, el cambio en la población a lo largo del tiempo adaptándose mejor a las nuevas condiciones.

P. Puede haber muchas alteraciones, no sólo de clima.

R. Sí. Se habla mucho de calentamiento global pero hay muchas alteraciones medioambientales que obligan a las especies a reaccionar: contaminación, sobreexplotación humana, introducción de nuevas especies, destrucción de hábitats, etcétera. Incluso en el contexto de calentamiento no se trata sólo del aumento de la temperatura media, sino también de las precipitaciones o los fenómenos extremos… Otro factor es la interdependencia: si las flores florecen antes, los insectos también se adelantan y los pájaros que se alimentan de ellos crían antes.

P. ¿Se han detectado ya adaptaciones de organismos al cambio climático actual?

R. Sí, hay muchos ejemplos, pero es muy difícil saber si se trata de adaptaciones de la plasticidad o genéticas. De las segundas sólo hay algunos ejemplos demostrados. Por ejemplo, hay un pájaro que se alimenta de las semillas de las píceas, y como estos árboles las producen antes por el calentamiento, las aves han adelantado el tiempo de cría. Creo que en muchas especies se puede estar dando ya la adaptación de tipo genético, evolutivo, pero sólo en algunas, una media docena, se han podido demostrar.

P. ¿Pese al poco tiempo de cambio climático?

R. Puede haber cambio genético en una sola generación, depende de la especie.

P. ¿Hay patrones geográficos de adaptación?

R. El hemisferio Norte es más estacional y las especies también lo son. En los trópicos hay estación seca y húmeda, con gran variabilidad, por lo que muchos organismos son más flexibles en sus tiempos de reproducción, algo así como “si llueve, cría”. En el Norte, la luz y la temperatura son claves y si se produce un desajuste entre ambas la situación puede requerir cambios evolutivos. No hay que olvidar que el cambio climático es más intenso en el hemisferio Norte ni el hecho de que la mayoría de los biólogos trabaja en EE UU y Europa.

P. ¿Se ha podido demostrar la adaptación genética ante otras presiones?

R. Sí, por ejemplo en casos de explotación humana de las especies, pero sólo la puedes identificar a escala de poblaciones y con varias generaciones. En una zona de Alberta (Canadá) hay unos carneros de grandes cuernos que se cazaban preferentemente por eso mismo, por el tamaño, y con el tiempo los cuernos de la población se han reducido porque la probabilidad de sobrevivir es mayor con la genética de cuernos más pequeños. A menudo, la presión humana hace que la evolución seleccione rasgos menos útiles. Esto es muy típico en la pesca, con poblaciones que evolucionan a menor tamaño porque se pescan los más grandes.

P. ¿Se adaptan unas especies mejor que otras o todas pueden, en principio, adaptarse?

R. Sabemos que muchas especies evolucionan para adaptarse al cambio ambiental; lo que no sabemos es cuántas veces esa evolución permite a la especie persistir. En principio, los organismos con tiempos más cortos entre generaciones responden más rápidamente. También influye la variabilidad genética (cuanto mayor en una población, mejor preparada estará para adaptarse por evolución) y el mismo tamaño de la población. Pero también influyen otros factores, por ejemplo si las aves son residentes o migratorias. Las residentes se adaptan mejor al cambio climático que las migratorias.

P. ¿Cabe esperar alguna adaptación biológica de los humanos al cambio climático?

R. No creo que haya una respuesta adaptativa a corto plazo. Somos una especie de generaciones largas y, además, podemos protegernos del calentamiento, crear refugios.

P. ¿Es posible predecir cambios evolutivos o la biología no es aún una ciencia predictiva?

R. Las comunidades ecológicas, los ecosistemas, son muy complejos y es muy difícil predecir cómo actuará el cambio climático sobre un miembro de la comunidad sin comprender la repercusión en el resto. Es muy difícil decir que la adaptación va a salvar a esa población del cambio pero no a esa otra, o adelantar qué organismos van a perdurar y cuáles no. Creo que la biología es predictiva en un sentido amplio pero proyectar para una comunidad específica o una cantidad determinada de cambio es muy difícil.

P. ¿Cómo se han apañado las especies en el pasado para adaptarse?

R. Ha habido muchos cambios, pero lo específico ahora es que el calentamiento es muy rápido. En el pasado ha habido extinciones masivas debido a cambios climáticos, como las glaciaciones, pero han sido relativamente lentos y los organismos han tendido a desplazarse o a evolucionar en respuesta. Los pingüinos, por ejemplo, son increíblemente flexibles en su capacidad de adecuarse al medio: los hay en los hielos antárticos y en el Ecuador.

P. ¿Y el que no se adapta se extingue?

R. Ahora mismo hay extinción en masa, pero la responsabilidad del cambio climático no está clara, no creo que haya ningún ejemplo concluyente.

Posteado por: elsamo32 | mayo 13, 2009

LA BASURA

Posteado por: elsamo32 | febrero 16, 2009

Castilla la Mancha apuesta por las renovables

Posteado por: elsamo32 | diciembre 3, 2008

PETROLEO NO CONVENCIONAL

Destinado a aumentar su producción en los próximos años, es aún más contaminante que el convencional

El petróleo se acaba, aunque no tanto. Las reservas de crudo convencional, es decir, más ligero, con menos azufre y más fácil de extraer, son cada vez menores, pero todavía quedan muchas reservas de crudo no convencional. Las mejoras tecnológicas, el aumento de la demanda, y la disminución del crudo “fácil” hacen cada vez más competitiva su transformación en combustible para los próximos años. El medio ambiente volvería a ser el mayor perjudicado, ya que este tipo de petróleo es más contaminante y requiere más agua y energía para su procesado que el convencional.

– Imagen: Fábio Pinheiro

El petróleo no es una única sustancia homogénea. De hecho, hay una gran variedad de crudos, aunque normalmente las compañías petrolíferas basan su producción en el convencional. En el otro extremo se encuentra el no convencional, más pesado, sulfurado y difícil de extraer, por lo que no se explota en la actualidad, salvo en dos excepciones: el crudo extrapesado del Orinoco venezolano y el betumen, una sustancia similar al alquitrán, de las arenas bituminosas de Alberta (Canadá).

Sin embargo, a medida que el petróleo convencional se agota y la demanda aumenta, el no convencional gana cada vez más protagonismo. Si en el año 2000 representaba el 16% de la producción mundial total, en 2007 alcanzaba el 25%, y se estima que en 2015 llegará al 40%, según José María Abad Hernández, del Centro Internacional de Investigación Financiera del IESE. Asimismo, un estudio de la consultora Wood Mackenzie (WM) auguraba el año pasado que el crudo y el gas no convencionales cubrirán más de 20% de la demanda global en 2025 y constituirán el 40% del gas de Estados Unidos en 2010.

Dificultades y riesgos medioambientales

El estudio de la consultora WM recordaba que la producción del crudo no convencional es más cara y contaminante y exige más cantidades de agua, energía y disolventes que la convencional. Así se puede comprobar en las actuales extracciones de estos crudos. En el caso del petróleo extrapesado venezolano, si bien es líquido, su viscosidad es mayor que la convencional, y requiere un mayor esfuerzo para llevarlo a la superficie y su posterior transporte (no sirven por lo general los oleoductos normales).

En cuanto al betumen canadiense, es aún más viscoso que el crudo extrapesado, y se encuentra atrapado en capas sedimentarias pegajosas (arenas bituminosas). En este caso, se utiliza la minería a cielo abierto (más contaminante e intensiva en energía que la subterránea) como método más común de extracción, si bien se espera que a medida que mejore la tecnología y las arenas bituminosas superficiales vayan escaseando, se optará por métodos de bombeo de los depósitos del subsuelo.

Asimismo, las plantas dedicadas a mejorar estos crudos requieren mucha más energía, normalmente en forma de gas natural. En el caso de Canadá, los expertos consideran que este aumento del consumo de gas podría ser insostenible a largo plazo.

El agua es otro de los grandes perjudicados por estas instalaciones. A la hora de separar el betumen de la arena y de otros sólidos, se necesita gran cantidad de agua o de vapor, según el sistema utilizado. Se calcula que un barril de crudo bituminoso puede necesitar hasta cuatro barriles de agua. Posteriormente, el agua de proceso no reciclada se envía a embalses que pueden sufrir escapes o filtraciones subterráneas.

Por su parte, las emisiones contaminantes también son mayores. Los procesos de producción y mejora de los crudos extrapesados y bituminosos pueden expulsar hasta seis veces más dióxido de carbono (CO2) que los convencionales. En el caso de la producción de betumen, se liberan sustancias tóxicas como dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno, ácido sulfhídrico, compuestos orgánicos volátiles, ozono, hidrocarburos aromáticos policíclicos, partículas sólidas y compuestos reducidos de azufre. Por su parte, el petróleo extrapesado venezolano tiene un alto contenido en azufre, además de metales como níquel y vanadio. El descarte de subproductos, como coque y azufre, es otro problema medioambiental adicional, ya que los crudos no convencionales producen cantidades mucho mayores que los convencionales.

Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA

Posteado por: elsamo32 | noviembre 4, 2008

Energía undimotriz

Tecnología undimotriz: energía de las olas

En los próximos años esta energía se convertirá en una renovable más

España quiere subirse a la ola de la tecnología undimotriz. Diversos prototipos han comenzado ya a probarse en distintas zonas del país, con el objetivo de que en unos años la fuerza del oleaje sea una energía renovable más. En otros lugares del mundo, como Portugal, Noruega o Escocia, se lo están tomando en serio y ya cuentan con diversas instalaciones. No obstante, todavía se trata de una tecnología que necesita un mayor desarrollo para ser competitiva.

  • Autor: Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
  • Fecha de publicación: 20 de octubre de 2008


– Imagen: Tomás Jorquera Sepúlveda

Hace unos días, Santoña (Cantabria) y Pasajes (Guipúzcoa) eran testigos de la ubicación de sendos prototipos de tecnología undimotriz. Se trata de una boya, situada frente a la costa, que aprovecha el movimiento vertical producido por el oleaje para generar energía. La boya cuenta con una bomba hidráulica que traslada la energía mecánica obtenida a un alternador, cuya corriente puede ser luego trasmitida a tierra mediante un cable submarino.

La boya ubicada frente a la costa cántabra es capaz de generar una potencia de 40 kilovatios (KW), si bien la idea es probar su funcionamiento para poderle añadir más adelante otras nueve. De esta manera, se podría disponer de una planta con capacidad de 1.400 KW anuales, la electricidad equivalente al consumo doméstico de unos 2.500 hogares.


– Imagen: Iberdrola

Por su parte, el prototipo de Pasajes está realizado a escala 1:4 para estudiar durante varios meses su rendimiento y posibles impactos en el entorno. Si los resultados son positivos, sus promotores pretenden instalar un dispositivo a tamaño real con una potencia de 500 KW. La instalación forma parte del proyecto Oceantec, que cuenta con un presupuesto de cuatro millones y medio de euros.

En Galicia prueban otro tipo de tecnología, conocida como “Pelamis”. El nombre, que significa serpiente marina, hace honor a su aspecto. El sistema consiste en una serie de cilindros articulados y parcialmente sumergidos. La ola induce un movimiento relativo entre los cilindros, lo que activa un sistema hidráulico, y posteriormente, un generador eléctrico. Esta estructura prioriza la resistencia sobre la eficiencia en la conversión energética, ya que está pensada para zonas con condiciones marinas muy adversas. Se estima que 30 de estos sistemas podrían cubrir las necesidades energéticas de unos 20.000 hogares europeos.

Las plantas undimotrices en España podrían generar para 2020 hasta 100 MW

En el nuevo dique del puerto de Mutriku, también en Guipúzcoa, pondrán en marcha a mediados del año que viene una “columna de agua oscilante”. Este dispositivo, que cuesta 6,1 millones de euros, es una especie de chimenea ubicada en el lecho marino. Las olas entran por una apertura, y cuando el nivel del agua sube y baja, el aire es forzado a pasar por una turbina que gira e impulsa un generador.

Y en el puerto de Granadilla (Tenerife) también se tiene previsto poner a prueba una planta de energía undimotriz. El proyecto cuenta con un presupuesto de 400.000 euros, financiado principalmente por la Unión Europea y el Cabildo tinerfeño.

En definitiva, el objetivo de sus promotores es probar qué sistema es el mejor para empezar a sacarle partido. De hecho, el Plan de Energías Renovables 2011-2020 incluirá la energía de las olas con las demás renovables. Así, afirman los expertos, con un desarrollo tecnológico y un apoyo institucional adecuados, para 2020, fecha en la que el 20% de la energía en España deberá ser renovable, las plantas undimotrices podrían generar hasta 100 MW.

Tecnología undimotriz en el mundo


– Imagen: Wikipedia

El objetivo de lograr una tecnología capaz de extraer energía del oleaje no es nuevo. Las primeras patentes fueron registradas en París, en tiempos de la Revolución Francesa, por un padre e hijo de apellido Girard. Sin embargo, el verdadero desarrollo de esta tecnología no comienza hasta el último cuarto del siglo XX.

En este sentido, los expertos enumeran hasta 81 prototipos diferentes, algunos de los cuales ya se utilizan en distintas partes del mundo. Sin ir más lejos, Portugal es uno de los países que quiere tomar la delantera: el mes pasado, frente a la localidad norteña de Póvoa de Varzim, se inauguraba un parque undimotriz, denominado Okeanós, que ya surte su electricidad a la red. En este caso se utilizan tres máquinas Pelamis con capacidad de 2,25 MW. También cuenta con una planta experimental que utiliza una columna de agua oscilante en la isla de Pico, en las Azores.

En cualquier caso, se considera a Noruega y Escocia pioneras de la tecnología undimotriz. El país escandinavo instaló en 1985 una planta en la costa cercana a Bergen, en el que se combinaba una columna de agua oscilante con un sistema propio, denominado “canal rematado en punta”. Por su parte, Escocia lleva también años experimentado con estos sistemas en la isla de Islay, e incluso aportando nuevos, como el denominado “Pato de Salter”. Se trata de una especie de conos que al oscilar con las olas impulsan un generador. Asimismo, países como Estados Unidos, Australia. India, China, Suecia o Japón también están probando distintos sistemas.

Principales ventajas e inconvenientes

El potencial de la energía de las olas, según la UNESCO, es de unos 4.000 gigavatios (GV), si bien todavía no se sabe la cantidad que se puede aprovechar y suministrar a un precio económico. En este sentido, las instalaciones undimotrices requieren una alta inversión y un mayor desarrollo tecnológico. Sus responsables deben mejorar en varias cuestiones, como su eficiencia al aprovechar el movimiento no lineal y esquivo de las olas, o su resistencia al embate de las mismas, y todo ello con un coste asumible.

Por ello, este tipo de instalaciones todavía no es competitivo. Por ejemplo, la planta recién inaugurada en Portugal es “comercial” gracias a las ayudas institucionales: cada kilovatio hora (kWh) producido será pagado a 26 céntimos de euro, mientras que el kWh “convencional” se está pagando por debajo de los 9 céntimos.

Las posibilidades de contar con una energía limpia más no se pueden desdeñar. La tecnología undimotriz presenta incluso más ventajas que otras renovables: se trata de una energía constante y predecible, ya que siempre hay olas, y su impacto en el entorno también es menor.

Posteado por: elsamo32 | septiembre 25, 2008

¿Donde jugarán los niños?

La Universidad Politécnica de Valencia (UPV) lidera, a través del Instituto de Tecnología de Materiales (ITM), un proyecto cuyo objetivo es desarrollar paneles cerámicos para fachadas y cubiertas que sean capaces de generar energía eléctrica mediante la inserción de materiales fotovoltaicos de bajo coste. Fuentes de la institución académica explicaron que se pretende así que en pocos años las fachadas de los edificios sean las que abastezcan a los ciudadanos de electricidad.

Las mismas fuentes señalaron que los trabajos desarrollados desde los laboratorios del ITM contribuirán a incrementar la producción de energía renovable, favoreciendo la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y, de este modo, el cumplimiento del Protocolo de Kyoto, que entre 2008 y 2012 pretende reducir los niveles de emisión un 8% respecto a 1990.

Este estudio se basa en el diseño, desarrollo y caracterización de células solares basadas en silicio amorfo que se integran en materiales cerámicos utilizados en diferentes elementos arquitectónicos constructivos. Los investigadores del ITM ya han desarrollado en la actualidad los primeros prototipos de células solares fabricadas con este material. El objetivo final es obtener una placa cerámica que, por sí misma, sea capaz de absorber energía.

Ventajas del silicio amorfo

“A diferencia de lo que existe hoy en el mercado, que son placas solares pegadas a la cerámica u otros elementos constructivos, será el propio panel cerámico el que, gracias a la inserción del silicio amorfo, nos abastezca de energía”, explicó Javier Orozco, miembro del equipo de investigadores del ITM que trabaja en el proyecto. Este material es más barato que los que se utilizan en la fabricación de las placas solares tradicionales -silicio mono o policristalino-, menos frágil, sufre menos degradación con el paso del tiempo y es menos sensible a la orientación y a la temperatura.

Igualmente, desde el ITM trabajan alternativamente en la obtención de células solares híbridas de bajo coste, aptas también para ser elaboradas sobre materiales cerámicos. “Nuestro objetivo es desarrollar nuevos elementos arquitectónicos que, sin abandonar los aspectos tradicionales, permitan realizar un aprovechamiento energético sostenible, mediante procesos respetuosos con el entorno, promocionando así el uso de la energía solar a nivel doméstico e industrial”, agregó Javier Orozco.

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